Blog - Anatomía de culos

Anatomía de culos

Todo el mundo tiene culo, pero ¿qué sabemos de él?…

Sabemos que se llama de diversas formas: las nalgas, culete, posaderas, pandero… Y que forma parte de muchos refranes populares como “ser uña y carne”, “echarse atrás”, o “ser un lameculos”… Sabemos que los hay redondos, planos, blanditos, culos peludos, musculados, pelados, culos más grandes o más pequeños, culos con celulitis, con tatuajes, o con la marca del bañador… ¡Todos los culos son maravillosamente diferentes! También sabemos que tienen músculos esenciales para caminar, correr, saltar y mantener el equilibrio y que los podemos apretar, estrujar, morder… Y con lo divertidos y nuestros que son los culos, ¿cómo es que todavía son tan tabú si hablamos de placer, y aún más si hablamos de sexo anal?

¿Quieres saber más? Si sigues leyendo encontrarás datos interesantes que quizá no sabías a través de un recorrido por la anatomía del culo, de su funcionamiento y de cómo podemos disfrutar de él y cuidarlo. ¿Empezamos?

El espacio perianal es una zona llena de terminaciones nerviosas que, si se estimulan, pueden ofrecernos mucho placer. Disfrutarlo, aunque no es obligatorio ni necesario, sí que es una posibilidad más para disfrutar de nuestra sexualidad. O al menos, dejar atrás los posibles mitos que lo rodean.

El nervio pudendo es uno de los principales nervios de la zona y conecta los órganos sexuales a la médula que transporta la información al cerebro. Vendría a ser “la A2”, una de las posibles carreteras que podrían ir en dirección a nuestro placer.

Entre el ano y los genitales externos hay una zona llamada periné. Es extremadamente sensible porque llegan una gran cantidad de terminaciones nerviosas y fibras sensoriales conectadas al nervio pudendo.

Como sabes, la piel es un gran mapa erógeno. Pues esta zona sería como cuando en el buscaminas sale un “6”… SENSIBILIDAD ASEGURADA.

Si hablamos del esfínter externo, ano, el ojo del culo, el ojete, el bullate, el florón o el nombre con el que os refiráis a él, debemos saber que podemos controlarlo voluntariamente, tanto para mantenerlo cerrado como para relajarlo y abrirlo. Al estimularlo se pueden sentir sensaciones placenteras debido a la elevada concentración de receptores sensoriales que activan el nervio rectal, conectado al nervio pudendo. Estas sensaciones también se pueden sentir en el canal anal (aprox. 3 o 4 centímetros) que une el esfínter externo y el interno.

El esfínter interno no podemos controlarlo, pero sí que podemos practicar para facilitar su relajación. Si haces una práctica penetrativa y los esfínteres se contraen involuntariamente, es recomendable respirar profundamente, antes de retirar lo que hayamos introducido, para poder relajarse de nuevo y evitar posibles lesiones.

Anatomía del culo

A continuación encontramos el recto. Es un músculo tubular de entre 12 y 16 cm con pocas terminaciones nerviosas. Sus paredes no tienen una capa de piel, sino que están recubiertas de mucosa y moco anal.

Las mucosas son muy delicadas, absorbentes y con una gran presencia de vasos sanguíneos, lo que contribuye a que las prácticas anales puedan comportar un riesgo en cuanto a irritaciones y a contraer algunas infecciones de transmisión sexual.

El recto produce un moco natural que ayuda a que las heces resbalen fácilmente hacia el exterior, manteniendo la pared del intestino limpia y libre de restos.

¿Sabías que, donde se unen el recto y el colon, hay una curva que no deja pasar los excrementos hasta el momento exacto en el que queramos evacuar?

¡El recto no fabrica moco anal extra para el sexo, es decir, no lubrica! Para prácticas sexuales penetrativas anales, el uso de lubricante debe ser coprotagonista de esta historia. Este debe ser concretamente para uso anal y compatible con el preservativo, en caso de que queramos utilizarlo.

Por cierto, ¿has oído hablar de la próstata?

La próstata es una glándula que tienen los hombres cis, las mujeres trans* y algunas personas no binarias, ubicada bajo la vejiga y delante del recto. Es una zona muy rica en terminaciones nerviosas, y en estado de excitación, una presión suave a través del recto puede generar un gran placer.

Ahora bien, para sentir placer en las prácticas anales no es necesario tener próstata, también se pueden experimentar sensaciones muy placenteras por la gran inervación de esta zona.

No olvidemos que, para llegar a sentir placer, lo más importante es que hagamos aquello que queremos cuando queremos, con quien queremos y siempre que las otras personas también lo quieran.

Las preocupaciones, el “calentón” o las presiones solo nos pueden jugar una mala pasada. Si quieres experimentar, te lo tienes que tomar con calma; la autoexploración nos puede ayudar a entender qué nos gusta y qué no, así como nuestros ritmos.

Es importante la comunicación y poder hablar sobre qué queremos hacer, cómo nos apetece… El consentimiento y el deseo compartido es la práctica más sexy.

*Si tienes dudas o quieres hablar de ello con confianza y sin juicios, nos puedes encontrar en nuestro servicio de salud sexual.

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